El Reino de los Sueños
Más allá de la razón, más allá de donde reina la esperanza, existe un lugar donde habita la ilusión y la felicidad, un lugar donde los sueños se hacen realidad, ese lugar se llama el Reino de los Sueños.
Todos conocemos la existencia de ese mágico lugar, pero pocos son los que deciden emprender el camino en busca de ese reino, y menos aún son los que logran llegar allí. Ese lugar se encuentra al final de un confuso laberinto lleno de encrucijadas y de angostos y largos caminos que hay que recorrer en busca de la salida.
Si decides emprender el viaje sabes que no será nada fácil. No sabes cuánto tiempo te llevará, ni tampoco si lograrás encontrar la salida y llegar a tu destino. A menudo debes hacerlo en solitario, sin más compañía que el sol, la luna y las estrellas. Durante el viaje, en más de una ocasión la tristeza y la desesperación invadirán tu alma, y tendrás que aceptarlas como compañeras de viaje durante parte del camino. Muchas veces te caerás, y deberás volverte a incorporar. Muchas veces sentirás deseos de abandonar, y deberás proseguir tu camino lleno de dolor.
Puede que te pases la vida vagando por el laberinto, intentando encontrar la salida y jamás logres llegar. Pero sabes que al menos lo habrás intentado, que habrás empleado tu vida en busca de tus sueños. Pues no hay mayor dolor que llegar al final de la vida sabiendo que no has intentado perseguir tus sueños.
Pero hay que dar cabida a la esperanza, si inicias el viaje puede que algún día te encuentres con el Reino de los Sueños. Ese día habrás logrado alcanzar tus sueños. Llegarás cansado y lleno de heridas. Pero en esa tierra no hay lugar para el dolor, la tristeza, el odio y la soledad. Todo el tiempo empleado en el camino habrá merecido la pena. En ese lugar la vida es de color; la voz, música; las nubes, de algodón y la brisa, besos de jazmín; el sol te sonríe todas las mañanas; la luna vela tus noches; los sueños son realidad.
Así que no pienses más que no es posible alcanzar tus sueños. Emprende el camino y busca sin cesar. Quizá algún día encuentres El Reino de los Sueños.
Hace tiempo que ya inicié mi particular peregrinaje hacia la tierra de los sueños. ¿Me acompañas?
(Para Ely. Que algún día encuentres El Reino de los Sueños).
Todos conocemos la existencia de ese mágico lugar, pero pocos son los que deciden emprender el camino en busca de ese reino, y menos aún son los que logran llegar allí. Ese lugar se encuentra al final de un confuso laberinto lleno de encrucijadas y de angostos y largos caminos que hay que recorrer en busca de la salida.
Si decides emprender el viaje sabes que no será nada fácil. No sabes cuánto tiempo te llevará, ni tampoco si lograrás encontrar la salida y llegar a tu destino. A menudo debes hacerlo en solitario, sin más compañía que el sol, la luna y las estrellas. Durante el viaje, en más de una ocasión la tristeza y la desesperación invadirán tu alma, y tendrás que aceptarlas como compañeras de viaje durante parte del camino. Muchas veces te caerás, y deberás volverte a incorporar. Muchas veces sentirás deseos de abandonar, y deberás proseguir tu camino lleno de dolor.
Puede que te pases la vida vagando por el laberinto, intentando encontrar la salida y jamás logres llegar. Pero sabes que al menos lo habrás intentado, que habrás empleado tu vida en busca de tus sueños. Pues no hay mayor dolor que llegar al final de la vida sabiendo que no has intentado perseguir tus sueños.
Pero hay que dar cabida a la esperanza, si inicias el viaje puede que algún día te encuentres con el Reino de los Sueños. Ese día habrás logrado alcanzar tus sueños. Llegarás cansado y lleno de heridas. Pero en esa tierra no hay lugar para el dolor, la tristeza, el odio y la soledad. Todo el tiempo empleado en el camino habrá merecido la pena. En ese lugar la vida es de color; la voz, música; las nubes, de algodón y la brisa, besos de jazmín; el sol te sonríe todas las mañanas; la luna vela tus noches; los sueños son realidad.
Así que no pienses más que no es posible alcanzar tus sueños. Emprende el camino y busca sin cesar. Quizá algún día encuentres El Reino de los Sueños.
Hace tiempo que ya inicié mi particular peregrinaje hacia la tierra de los sueños. ¿Me acompañas?
(Para Ely. Que algún día encuentres El Reino de los Sueños).
